Hace muchísimo tiempo (cuando estaba en la secundaria) tenía un blog. Pasaron mil cosas desde aquel blog, pero paradójica o consecuentemente sigo teniendo la misma necesidad de escribir, crear, contar cosas y me dije hace poco: por qué no... y estoy de nuevo aquí.

De alguna forma, volví al punto de partida. Me encuentro en un momento similar a cuando lo empecé: vivía en la inestabilidad y la soledad de la adolescencia, tenía ganas de comerme el mundo, una gran confusión mental y mucho tiempo libre. Ahora estoy desempleada, me confunden otras cosas y me quedan un poco de ambiciones y ganas. Como antes, quiero practicar la escritura y aspirar a la publicación1.

He nacido y crecido en Lima, donde viví la mayor parte de mi vida. Hace siete años me transladé a California para estudiar un doctorado. El último año, hice una estadía en París (una ciudad que amo con locura) y estoy de vuelta a California. No pienso regresar a Perú de forma permanente. No quiero quedarme en Estados Unidos tampoco. Me encanta el arte en general y la literatura en específico2. Soy muy curiosa y me gusta descubrir cosas nuevas (aunque viajar me gusta cada vez menos). 

El título del blog surgió mucho antes de que conociera una isla en la vida real. Siempre conocí el mar y me fascina la idea de no poder ver, desde la orilla, dónde acaba. Y pienso que su presencia es el fenómeno más imponente al que se puede enfrentar la mente humana principalmente por su belleza, y sobre todo por su capacidad de matarnos. Siempre, desde la orilla, fantaseo en que uno puede adentrarse al mar y desaparecer por completo. Aunque una orilla parezca un lugar seguro, se me ponen los pelos de los brazos de punta.

Entonces, en mi cabeza siempre existió vívidamente esa imagen, la de la isla, rodeada por un mar interminable. 

1

El problema es que tan pronto escribo algo dejo de reconocerme, me doy cringe, me interesa otra cosa, en fin, cambio o me saboteo. Hay que evolucionar y ser la misma persona.

2

Sobre las otras artes, tengo un gusto particular (pésimo quizás), prácticas obsesivas y anacrónicas. 


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